Médicos – Cómo protegerse del SAT

Febrero 21, 2017

Narraremos tres historias que distintos médicos, desde hace más de 10 años, nos contaron de cómo manejaban su situación fiscal.

  1. Un médico decía que su “estrategia” consistía en sólo depositar en su cuenta bancaria los honorarios de los que sus pacientes le pedían recibo. De lo que no daba recibo, no lo depositaba en su cuenta bancaria. De esta manera su facturación coincidía con sus depósitos bancarios, y éstos con su contabilidad y sus declaraciones. Como eran pocos pacientes los que le pedían recibo, eran pocos ingresos los que declaraba y pocos impuestos los que pagaba. ¿Qué hacía con el dinero que no depositaba en su cuenta? Lo depositaba en las cuentas bancarias personales de su esposa y de sus hijas, quienes no estaban inscritas en el RFC. Estas cantidades eran tan elevadas que con ellas se compraron varios inmuebles, se pagaron las universidades de las hijas, los coches de la familia, los viajes, etc. El médico estaba seguro que haciéndolo así jamás detectarían la evasión fiscal en que incurría.
  1. Otro médico platicaba que cuando realizaba intervenciones quirúrgicas le decía a sus pacientes que él sólo aceptaba pagos en efectivo y que no expedía recibo alguno, esas eran sus condiciones. Este médico realizaba, al menos, 4 operaciones a la semana, y cobraba de $25,000.00 para arriba dependiendo la complejidad. El médico decía que así el SAT no lo detectaba. ¿Qué hacía con esos ingresos que no declaraba? Compraba inmuebles, vehículos, pagaba sus tarjetas de crédito, las colegiaturas de sus hijos, los depositaba en su cuenta bancaria “personal”, etc. Este médico también estaba seguro que jamás sería descubierta la evasión fiscal en que incurría.
  1. Un tercer médico, de plano suspendió actividades ante el RFC. No sabemos si fue por decisión propia o por recomendación de un mal contador. Pero el médico pensaba que estando en suspensión de actividades las autoridades fiscales no se fijarían en él, aun cuando seguía prestando sus servicios profesionales por los que obtenía importantes ingresos que depositaba en sus cuentas bancarias “personales”, y con los que pagaba sus múltiples tarjetas de crédito, adquiría inmuebles, vehículos de lujo, joyas, viajes, etc.

La forma de actuar de estas tres personas coincide con la de muchos médicos a lo largo y ancho de todo el país.

Hace muchos años, esa manera de conducirse daba resultados porque las autoridades fiscales no tenían tantas facultades, no contaban con avanzados sistemas informáticos, no contaban con acceso a tantas bases de datos, no hacían cruces de información, etc. Por ello, muchos médicos sentían que sabían más de cuestiones fiscales que su propio contador.

Sin embargo, seguir comportándose de esa forma en 2017 es sumamente peligroso. Hoy, la ley otorga muchas atribuciones a las autoridades fiscales, la tecnología a su servicio es muy avanzada, tienen acceso a toda la información, realizan cruces de información en tiempo real, etc.

¿Qué conoce hoy el SAT de los médicos, y de sus familiares a nombre de quien manejan el dinero que evaden del fisco?

  • Los depósitos que reciben en todas sus cuentas bancarias
  • Los depósitos en sus inversiones financieras (nacionales y extranjeras)
  • Todos los pagos que han hecho a sus tarjetas de crédito
  • Lo que han pagado por la adquisición de inmuebles, aunque se escrituren en un precio menor al real
  • Lo que han pagado por la adquisición de vehículos, aunque la factura haya salido sin RFC
  • Lo que han pagado por la compra de boletos de avión
  • Lo que pagan de tenencia, predial y otras contribuciones locales
  • Lo que pagan al contratar seguros de vida, gastos médicos, auto, etc.
  • Los ingresos que facturan y los que declaran (esto lo comparan contra todo lo mencionado en los puntos anteriores)

Para cerrar el círculo, desde finales del 2016 el SAT ha estado enviando oficios a diversos Hospitales en todo el país para solicitarles información acerca de los médicos que atienden en dichos hospitales, en preparación de actos de comprobación dirigidos a los médicos.

El SAT quiere saber el nombre y R.F.C. de los médicos y anestesiólogos que han ocupado los quirófanos, en qué fechas y horarios, cuál fue el monto de los honorarios de ambos profesionistas, y la forma de pago del servicio.

También el SAT quiere saber el nombre y R.F.C. de los médicos que rentan consultorios en los hospitales, cuánto pagan de renta mensual, desde cuándo inició el arrendamiento, la forma de pago, etc.

¿Qué riesgos enfrentan los médicos?

Con toda la información que tiene el SAT en su poder, puede:

  • Enviar invitaciones a quienes detecta que no están cumpliendo correctamente con sus obligaciones fiscales, para que corrijan su situación fiscal
  • Practicar visitas domiciliarias y revisiones de gabinete, en las que antes de iniciar ya sabe qué irregularidades va a encontrar (discrepancia fiscal, omisión de ingresos, deducciones falsas, etc.)
  • Practicar revisiones electrónicas, en las que señala ciertas irregularidades y sólo le da 15 días al contribuyente para desvirtuarlas

Como consecuencia de estos actos, la autoridad fiscal determina adeudos fiscales que, por la mecánica prevista en ley, pueden llegar a representar el 60% o 70% de los ingresos omitidos. Por ejemplo, si un médico en 2015 omitió declarar $3’000,000.00, en 2017 el SAT le podría cobrar más de $1’850,000.00.

Si el médico no accede a pagar esa cantidad, la autoridad fiscal podría formular una querella por defraudación fiscal para presionarlo, pues ante la amenaza de ingresar a prisión, el SAT saber que el contribuyente preferirá pagar lo que sea.

¿Cómo pueden solucionar sus problemas fiscales los médicos?

Ya sabemos que el SAT tiene demasiada información, que está obteniendo aún más y que pretende utilizarla para revisar a los médicos y determinarles cuantiosos créditos fiscales.

No hay que esperar a que eso ocurra para ver cómo se defienden, porque será demasiado tarde.

El médico debe acudir a consulta con un fiscalista experto que:

  1. Le de un diagnóstico preciso de su situación fiscal, con pesos y centavos
  2. Le diga realmente cuáles son los peligros que enfrenta su patrimonio y su libertad, y los de sus familiares
  3. Le ofrezca una solución preventiva que se deberá ejecutar antes de que el médico reciba cualquier notificación por parte del SAT (invitación o revisión)

Si el fiscalista le dice al médico que puede permanecer así, y sólo en caso de que le llegue una revisión fiscal, ven qué hacen… ¡cuidado! Es como si el médico le dijera al paciente que siga comiendo mal, bebiendo y fumando en exceso, que no haga ejercicio, que no se haga análisis para ver cómo están sus niveles, en fin, que no tome precauciones, y que si algún día le da cáncer, en ese momento ven qué hacen.

Esto debe resultar fácil de entender para los médicos, pues al igual que en cuestiones de salud, en la materia fiscal lo mejor es la prevención.

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Oficio del SAT dirigido a Hospitales

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